INTRODUCCIÓN Y CONTEXTO
Nuestro objetivo fue retomar un Proyecto institucional que la escuela desarrolló por más de 15 años: La elaboración de fideos.
Nuestras expectativas eran generar una fuente de ingresos para las actividades pedagógicas de la institución y aportar conocimientos significativos y de autogestión del trabajo a los alumnos. Que los estudiantes pudiesen aprender las bases de un microemprendimiento, y que también adquieran habilidades prácticas que les sean útiles en su desarrollo personal y profesional.
Contábamos con ciertos recursos, como maquinarias y recursos humanos (experiencia de la docente que llevó adelante el Proyecto muchos años), pero no teníamos el espacio ideal, ni la organización de los tiempos y los docentes.
La pregunta impulsora era ¿Cómo podemos sostener un microemprendimiento que nos permita adquirir habilidades alternativas y conocimientos, y a la vez generar recursos para la institución?, y creemos que fue totalmente coherente con lo que queríamos lograr y el producto obtenido. por eso la volveríamos a plantear de la misma manera, porque es la guía precisa hacia donde apuntamos.
No cambiaríamos el producto final, sino que ampliaríamos la producción y la diversificaríamos. De hecho, esa esa una de las propuestas para la continuidad del mismo.
Lo más valioso del diseño del Proyecto es que fue realizado en un trabajo institucional comprometido y que logró entusiasmar a la mayoría de los docentes. Podríamos incorporar las voces de otros actores como alumnos o cooperadores en el diseño
DESARROLLO DE LA EXPERIENCIA
El Proyecto comenzó a ponerse en marcha a principios de 2025 con una etapa de investigación, donde los alumnos indagaron recetas, procesos y se realizaron entrevistas con encargados anteriores del Proyecto.
Luego se realizaron varias pruebas, donde se buscó profundizar conocimientos del proceso y utilización de maquinarias. Paralelamente a eso, se relevaron costos de materias primas y proveedores y se acondicionaron las máquinas. Al mismo tiempo, se planificaron tiempos y encargados de la producción y se adecuó un espacio para comenzar a trabajar. A mitad de año se comenzó con la producción, a una escala muy pequeña y con una comercialización reducida a las familias de los alumnos que producían.
En esta etapa no se publicitó demasiado el producto porque fue más bien una puesta a punto de la elaboración. Pero si se socializó el Proyecto en si, como parte de Comunidad Productiva en varias instancias institucionales y en muestras a la comunidad, como una forma de contar lo que se estaba trabajando.
Tanto los estudiantes como la comunidad educativa en general se entusiasmaron muchísimo y se comprometieron con el trabajo.
Como agentes externos participaron docentes ya jubilados que habían estado a cargo del Proyecto en años anteriores, familias que colaboraron con el arreglo de las máquinas, proveedores que colaboraron con las materias primas y la Comuna Local que se comprometió con el trabajo del acondicionamiento del espacio necesario para el funcionamiento del Proyecto. La Comuna también participó al brindarnos la capacitación de manipulación de alimentos para docentes y alumnos.
Las dificultades aparecieron en un primer momento con la materia prima (harina) ya que la que utilizamos al principio no era la adecuada. Eso se solucionó con asesoramiento externo. También tuvimos dificultades con una de las máquinas. Eso lo solucionamos con máquinas no industriales con las que pudimos hacer igual la producción. Actualmente estamos buscando opciones para reparación o adquisición de maquinaria nueva. Y por último, la falta de un espacio exclusivo para el Proyecto es la dificultad más importante, pero estamos en proceso de solucionarlo, ya que con aportes de la Comuna y la Cooperadora estamos trabajando en un espacio.
Como mayor logro podemos marcar el hecho de haber efectuado la producción y comercialización de la misma con un alto nivel de aceptación del producto. Además, es para destacar el entusiasmo y compromiso de los alumnos con el Proyecto.
APRENDIZAJES Y CONCLUSIONES
A lo largo de la elaboración y puesta en marcha del Proyecto se desarrolló una experiencia educativa significativa. La planificación promovió la participación activa de todos los docentes, aunque no contó con la participación de los estudiantes.
Durante la etapa de investigación y preparación, los estudiantes incorporaron saberes teóricos vinculados a técnicas e higiene alimentaria, comprendiendo la importancia del conocimiento previo para la práctica. En la instancia de elaboración, el aprendizaje se construyó a partir del hacer: Se pusieron en juego habilidades manuales, la resolución de problemas y la cooperación, fortaleciendo la autonomía y la confianza en las propias capacidades. Los estudiantes aprendieron a organizar tareas, asumir responsabilidades y trabajar en equipo, mientras que los docentes acompañamos el proceso desde un rol de orientación y organización del trabajo.
El cierre del Proyecto permitió reflexionar sobre el recorrido realizado. Los estudiantes valoraron el esfuerzo colectivo y el trabajo propio, y los docentes revisamos nuestras prácticas, reafirmando el valor de las propuestas pedagógicas basadas en la experiencia como herramientas para promover aprendizajes significativos e integrales.
En un próximo paso, incorporaríamos la participación de los alumnos en la etapa de planificación, ya que sus aportes pueden ser muy valiosos.
También nos quedan varios contenidos para incorporar (por ejemplo: Nutrición y etiquetado de alimentos, marketing y ventas, gestión de finanzas y negocios, innovación y diversificación de productos), así como la aplicación del formato de Cooperativa Escolar al Proyecto.
Desde el punto de vista pedagógico, la implementación del Proyecto favoreció el desarrollo de habilidades prácticas, el trabajo colaborativo, la organización del tiempo y la responsabilidad en el cumplimiento de tareas. Los estudiantes participaron activamente fortaleciendo la autonomía, la toma de decisiones y el sentido de pertenencia.
El impacto del Proyecto también se evidenció en el fortalecimiento de valores como el respeto, la cooperación y la solidaridad, así como en la revalorización del trabajo manual y de los saberes vinculados a la producción artesanal. Además, permitió vincular la Escuela con el entorno sociocultural, reconociendo prácticas alimentarias tradicionales y posibles salidas laborales o emprendimientos a futuro.
En términos institucionales, la experiencia contribuyó a una enseñanza más inclusiva y motivadora, generando mayor interés y compromiso. El Proyecto demostró que las propuestas pedagógicas basadas en el hacer, la experiencia y la reflexión favorecen aprendizajes duraderos y significativos, fortaleciendo el rol de la Escuela como espacio de formación integral.
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