INTRODUCCIÓN Y CONTEXTO
El proyecto LAIAGRIPI NA LAVA’ nació de una necesidad en la Comunidad Educativa de Colonia Dolores: recuperar, escuchar y volver a darle valor a los sonidos, relatos, palabras y expresiones musicales del Pueblo Mocoví, un patrimonio vivo que corre el riesgo de diluirse entre generaciones. Desde la escuela, como institución situada en territorio, los estudiantes y docentes, reconocieron que no podía quedar ajena a ese proceso y que tenía la responsabilidad y el privilegio de convertirse en puente entre la cultura ancestral y las nuevas tecnologías que los estudiantes manejan con naturalidad.
Cómo comenzó el proyecto:
Todo inició con conversaciones, observaciones y la percepción de que muchos saberes mocovíes permanecían “dormidos”, compartidos solo por referentes mayores o utilizados en ceremonias puntuales. El interés de los estudiantes por sonidos 8D, música digital y exploraciones tecnológicas permitió plantear una pregunta que integrara esas inquietudes contemporáneas con la identidad cultural. Ese diálogo entre pasado y presente fue el punto de partida.
En este contexto surgió la pregunta impulsora:
¿Qué acciones puede llevar adelante la escuela para explorar los sonidos de la naturaleza como forma de conexión, identidad y sanación para crear música que fortalezca la identidad del Pueblo Mocoví, y cómo pueden ayudarnos las tecnologías actuales en ese proceso?
Desde esa pregunta, se diseñaron las primeras actividades interdisciplinarias, que rápidamente se convirtieron en un proceso profundo: encuentros con referentes culturales, salidas a la vertiente, registros sonoros, construcción de instrumentos y producción de material digital.
Desafíos iniciales:
El camino no fue simple. Entre los principales desafíos se encontraron:
-La necesidad de reconstruir memorias sonoras que no siempre estaban disponibles de forma inmediata.
-El temor inicial de algunos estudiantes frente a la exposición, la grabación de voces o la creación artística propia.
-El trabajo intercultural, que requiere tiempo, respeto y acompañamiento para acercarse a saberes espirituales y ancestrales.
-La integración tecnológica, donde hubo que aprender herramientas nuevas como Audacity, Canva o técnicas de stop motion.
-El cuidado de la apropiación cultural, evitando caer en copias o usos descontextualizados, y asegurando que cada producción tuviera aval comunitario.
Sin embargo, estos desafíos fueron superados mediante el trabajo colaborativo, el acompañamiento docente y la presencia clave de referentes mocovíes.
Relación entre la pregunta impulsora, los objetivos y el producto final
La coherencia entre los tres elementos fue total:
La pregunta impulsora buscaba explorar, registrar y resignificar la música y los sonidos mocovíes.
Los objetivos generales y específicos apuntaban a la valorización del patrimonio cultural, el uso de TIC para la edición sonora, la creación de música original, la revitalización de la lengua, y la producción de una enciclopedia digital.
El producto final, la presentación en la Feria de Ciencias, fue la síntesis concreta de todo ello:
una enciclopedia digital ilustrada, paisajes sonoros, música original, stop motion, sonidos naturales, relatos culturales y la canción “TITO DAGÜE”.
Cada producción respondió de manera directa a la pregunta inicial y a los objetivos curriculares, culturales y emocionales.
En términos pedagógicos, hubo coherencia interna, articulación interdisciplinaria real y claridad en el recorrido de aprendizaje.
¿Volveríamos a elegir la misma pregunta impulsora?
Sí. La pregunta impulsora fue tan poderosa que abrió caminos amplios:
-Permitió trabajar la identidad;
-Conectó a los estudiantes con su cultura;
-Integró tecnología, música, lengua, ciencias sociales y arte;
-Generó un fuerte compromiso emocional.
La volveríamos a elegir porque puso en el centro lo esencial: sonido, territorio, cultura y comunidad.
¿Elegiríamos de nuevo la participación en Feria de Ciencias como producto final?
Sí, absolutamente. La Feria de Ciencias potenció el proyecto por varias razones:
-permitió socializar el trabajo ante una audiencia más amplia;
-dio legitimidad y reconocimiento al valor cultural de los productos;
-fortaleció la autoestima y la palabra de los estudiantes;
-generó orgullo comunitario y diálogo con otras instituciones.
La feria no fue solo un destino final: fue una plataforma para visibilizar la identidad mocoví desde la voz de los propios niños.
Si tuviéramos que iniciar un nuevo proyecto
Si en el futuro se quisiera seguir desarrollando contenidos sobre la comunidad Mocoví, sería posible mantener el mismo producto final (participación en Feria de Ciencias), pero explorar una nueva pregunta, por ejemplo:
-¿Cómo se transmiten los relatos de sanación?.
-¿Cómo se conserva la lengua a través de cuentos, canciones y oralidad?.
-¿Cómo viven hoy los jóvenes mocovíes su identidad cultural?.
-¿Cómo se relacionan los ciclos de la naturaleza con la espiritualidad mocoví?.
-¿Qué significados tienen los instrumentos tradicionales y cómo se construyen hoy?.
La feria seguiría siendo un espacio ideal para mostrar esta continuidad cultural.
El producto final podría sostenerse, pero la pregunta podría ampliarse o enfocarse en otro eje que siga fortaleciendo a la comunidad.
DESARROLLO DE LA EXPERIENCIA
Proceso y acciones: Fases del proyecto
Fase 1: Sensibilización y apertura
Se inició con actividades de escucha activa de sonidos 8D y ejercicios de relajación grupal para preparar la percepción auditiva y emocional del grupo. Estas primeras experiencias facilitaron conversaciones acerca del valor del sonido en la vida cotidiana y en la cultura mocoví. Desde allí se presentó la pregunta impulsora, que orientó todas las decisiones pedagógicas posteriores.
Fase 2: Encuentro con referentes culturales
La visita de Dorita Salteño marcó un momento clave. Su relato sobre el “Camino de la Sanación”, sus vivencias y los significados simbólicos de la sonoridad mocoví permitieron que los estudiantes accedieran a saberes ancestrales desde una perspectiva espiritual, respetuosa y situada.
Fase 3: Trabajo de campo
Se realizó una salida a la vertiente, espacio sagrado para prácticas de sanación, donde los estudiantes registraron sonidos del agua, el viento, aves y otros elementos del ambiente natural. Este material se convirtió en la base de los paisajes sonoros creados posteriormente.
Fase 4: Producción sonora y musical
Los estudiantes elaboraron instrumentos con materiales reciclados (flautas, tambores, m’vikes) y utilizaron aplicaciones digitales que simulan instrumentos musicales. Se grabaron imitaciones vocales de aves realizadas por los propios alumnos y se experimentó con improvisaciones rítmicas y melódicas utilizando instrumentos escolares y un órgano eléctrico.
Fase 5: Tecnología y edición
Se trabajó con Audacity para editar y ensamblar sonidos naturales, voces, instrumentos y silencios. En paralelo, se digitalizaron dibujos mediante CamScan y se diseñó la enciclopedia digital ilustrada en Canva. También se produjeron videos en técnica de stop motion que recreaban movimientos y sonidos de aves y escenas tradicionales del pueblo mocoví.
Fase 6: Integración cultural y validación
Los paisajes sonoros fueron utilizados en la ceremonia del Dalagaic Ñaga Mocoit, donde la comunidad escuchó, valoró y celebró el trabajo de los estudiantes. Además, junto al Coro “NANDIC NA ÑACAIPI”, se compuso la canción “TITO DAGÜE”, un homenaje al último cacique Alfredo Salteño, uniendo lengua mocoví y español.
Socialización
La socialización se desarrolló en distintas escalas:
En la institución:
Se realizaron exposiciones internas donde los estudiantes presentaron sus producciones sonoras, visuales y digitales a otros grados y docentes, generando diálogos interculturales.
En la comunidad local:
Los materiales fueron compartidos en ceremonias y encuentros con referentes mocovíes. La validación de la comunidad “Aim Mokoilek” otorgó legitimidad cultural al proyecto.
En ferias y encuentros educativos:
El proyecto fue presentado en la Feria de Ciencias, donde obtuvo evaluaciones destacadas a nivel provincial y avanzó sucesivamente hasta alcanzar la instancia nacional dentro de la Comunidad de Aprendizaje Creativa.
Los estudiantes y docentes viajaron a la ciudad de Posadas, Misiones, donde vivieron la experiencia nacional y llegaron hasta las instancias finales, compartiendo su enciclopedia digital, paisajes sonoros, videos en stop motion y la canción “TITO DAGÜE” con proyectos de toda Argentina.
Esta instancia fue profundamente significativa, potenciando el orgullo identitario y la representación del Pueblo Mocoví en un ámbito federal.
Participación de los estudiantes y la comunidad educativa
Estudiantes
Participaron activamente en todas las fases del proyecto: grabación, construcción de instrumentos, dibujo, composición, edición digital y decisiones creativas. La apropiación emocional fue evidente: compartieron recuerdos familiares, palabras en lengua mocoví, cantos tradicionales y reflexiones profundas sobre su identidad.
La autoevaluación y la coevaluación se trabajaron de manera continua, favoreciendo la autonomía y la autorreflexión.
Comunidad educativa
Participaron docentes de Música, Lengua y Cultura Mocoví, Tecnología, Ciencias Sociales, Lengua y Artes Visuales, todos articulando contenidos curriculares con saberes ancestrales.
Agentes externos
-Dorita Salteño, referente espiritual.
-Ector y Verónica Catorí, colaboradores culturales.
-Integrantes de la comunidad “Aim Mokoilek”.
-El Coro NANDIC NA ÑACAIPI, que acompañó la composición musical.
Momentos críticos / Obstáculos
-Dificultad para acceder a saberes espirituales profundos sin caer en simplificaciones o apropiaciones.
-Vergüenza inicial de algunos estudiantes al grabar voces o participar de improvisaciones.
-Obstáculos técnicos en el uso de Audacity, la edición de stop motion y las grabaciones a cielo abierto.
-Sonidos indeseados en la vertiente, lo que obligó a regrabar materiales.
-Necesidad de generar un clima de respeto para hablar de identidad, sanación y espiritualidad sin incomodidad.
Estos desafíos se abordaron con paciencia, acompañamiento docente, escucha activa y la presencia de referentes comunitarios que facilitaron la apertura del grupo.
Momentos de logro / Avances
-La visita de Dorita abrió un proceso emocional y cultural profundo en los estudiantes.
-La primera escucha de los paisajes sonoros editados provocó sorpresa y orgullo.
-La creación de “TITO DAGÜE” se vivió como un acto colectivo de homenaje y gratitud.
-La participación en el Dalagaic Ñaga Mocoit con producción propia fue un hito de validación cultural.
-La presentación en la Feria de Ciencias y la llegada a la instancia nacional en Posadas se consolidaron como momentos de enorme crecimiento académico, emocional y comunitario.
-La enciclopedia digital se transformó en un recurso genuino, creativo e innovador, mezcla de arte, técnica y tradición.
APRENDIZAJES Y CONCLUSIONES
Aprendizajes de los estudiantes
-Reconexión con la identidad cultural: Los estudiantes aprendieron a reconocer el valor de los sonidos, relatos y prácticas del Pueblo Mocoví como parte de su identidad y patrimonio. Comprendieron que la cultura se transmite, se cuida y se resignifica.
-Escucha activa y sensibilidad sonora: Desarrollaron la capacidad de escuchar con intención, reconocer matices del ambiente natural, distinguir sonidos y utilizarlos para crear música.
-Creación musical y producción tecnológica: Aprendieron a grabar, editar y mezclar sonidos utilizando herramientas como Audacity, aplicaciones musicales y dispositivos móviles. Descubrieron que la tecnología puede ser un puente para preservar la cultura.
-Trabajo colaborativo: Se fortaleció la cooperación, la toma de decisiones consensuada y la capacidad de combinar ideas para producir obras colectivas.
-Expresión artística e interdisciplinariedad: A través de dibujos, videos stop motion, canto e improvisación, los estudiantes experimentaron múltiples lenguajes expresivos.
-Participación ciudadana e intercultural: Comprendieron el valor de participar de ceremonias comunitarias, ferias y encuentros nacionales como representantes de su cultura.
Aprendizajes de educadores
-Construcción pedagógica intercultural: Los docentes aprendieron a diseñar propuestas que integren saberes escolares con conocimientos ancestrales, manteniendo respeto, escucha y rigurosidad cultural.
-Interdisciplinariedad real: El trabajo evidenció la potencia de articular Música, Lengua y Cultura Mocoví, Tecnología, Sociales y Artes Visuales hacia un objetivo común.
-Integración significativa de TIC: Se fortaleció la capacidad docente para incorporar herramientas digitales de forma auténtica y al servicio de la identidad.
-Evaluación formativa profunda: Se comprendió la importancia de habilitar espacios de autoevaluación, coevaluación y reflexión emocional como parte central del aprendizaje.
Qué se haría diferente
-Planificar más tiempo para la edición y producción digital, dado que fue una de las etapas de mayor complejidad técnica y emocional.
-Ampliar el trabajo de campo, incluyendo entrevistas grabadas a familiares, ancianos de la comunidad y referentes lingüísticos.
-Profundizar la formación docente en tecnología sonora, para optimizar procesos de edición, mezcla y producción musical.
-Generar espacios más frecuentes de intercambio intercultural, no solo al final, sino durante todo el proceso.
-Crear equipos de roles definidos (grabación, edición, ilustración, relato, investigación) para optimizar tiempos y potenciar talentos.
Ideas para futuros proyectos
-Trabajar con relatos de sanación, mitos y cuentos en lengua mocoví para producir audio-cuentos bilingües.
-Elaborar una biblioteca sonora comunitaria con registros de aves, ceremonias, palabras y cantos tradicionales.
-Diseñar un podcast escolar sobre cultura mocoví producido por los estudiantes.
-Profundizar la construcción de instrumentos tradicionales utilizando técnicas ancestrales, así como también esculturas y paseos didácticos dentro de espacios del pueblo (colaboración con la Comuna Local).
-Participar nuevamente en Feria de Ciencias, manteniendo el producto final pero con nuevas preguntas que sigan fortaleciendo la identidad originaria.
-Crear una versión ampliada de la enciclopedia digital, con mapas interactivos, entrevistas y canciones.
Síntesis del valor de la experiencia
El proyecto LAIAGRIPÍ NA LAVA’ se convirtió en una experiencia transformadora tanto para la escuela como para la comunidad de Colonia Dolores. No solamente permitió recuperar sonidos y expresiones del Pueblo Mocoví, sino que generó un proceso de aprendizaje vivo, en el que tradición, tecnología, arte y comunidad se entrelazaron de manera auténtica.
Los estudiantes demostraron mayor sensibilidad, compromiso y orgullo cultural. La participación activa en la instancia nacional en Posadas, Misiones, dentro de la Comunidad de Aprendizaje Creativa, consolidó la confianza colectiva y posicionó al proyecto como un ejemplo de innovación intercultural.
La experiencia contribuyó a:
-Impulsar el aprendizaje significativo,
-Fortalecer la identidad cultural,
-Promover la creatividad,
-Estimular la participación estudiantil,
-Enriquecer el vínculo escuela–comunidad,
-Validar saberes ancestrales en espacios formales y nacionales.
En síntesis, el proyecto no solo enseñó contenidos: sanó, conectó, emocionó y dejó huellas profundas.
Mostró que la escuela puede y debe ser un espacio de encuentro intercultural, donde la voz de los pueblos originarios sea escuchada, respetada y celebrada. Y demostró que, cuando los estudiantes se sienten protagonistas y herederos de un legado, su creatividad, su identidad y su aprendizaje se expanden sin límites.