Introducción y contexto
El proyecto institucional “La Magia de los Sonidos”, enmarcado en el programa de Comunidad Creativa 2025, se desarrolló con un compromiso creciente durante el ciclo lectivo. Se observó un aumento positivo en el interés de los estudiantes, reflejado en una participación activa y sostenida.
A partir de la pregunta impulsora, se inició un recorrido con propuestas lúdico-musicales y auditivas que permitieron a la mayoría de los estudiantes construir conocimientos a partir de experiencias sonoras, logrando una escucha más atenta y sensible, así como la identificación de ritmos, tiempos y matices. Se presentaron variadas propuestas, desde la interacción con instrumentos institucionales (maracas, xilófonos, panderetas, entre otros) hasta la exploración de sus características y modos de ejecución, favoreciendo el desarrollo de habilidades instrumentales.
Uno de los objetivos principales fue promover el reconocimiento de artistas locales para fortalecer el vínculo con la cultura regional. Aunque las posibilidades fueron acotadas, la presencia de diversos artistas en la institución permitió a los estudiantes vivenciar un repertorio significativo y reconocer la importancia de estos referentes en su comunidad. Ante los desafíos del hacer diario, se valoró el trabajo en equipo para superar las dificultades. De cara al futuro, se evalúa reformular la pregunta impulsora y plantear el producto final como un nuevo desafío, considerando la diversidad de intereses que los estudiantes manifiestan anualmente.
Desarrollo de la experiencia
La mayoría de los grupos participaron en la sonorización de poemas, cuentos y canciones, utilizando tanto instrumentos como sonidos corporales para crear atmósferas adecuadas a cada texto. Estas propuestas propiciaron la expresión artística, la imaginación y la articulación entre la música y la literatura.
En los anexos rurales, el proyecto se integró en las diversas unidades didácticas y proyectos áulicos. Durante el periodo de inicio, se presentó un repertorio de canciones significativas que, mediante el uso de objetos, imágenes y gestos, favoreció la comprensión, la atención y el disfrute.
En el marco de las unidades “Conozco y cuido mi cuerpo” y el “Día de los Jardines de Infantes”, los estudiantes exploraron las posibilidades sonoras del cuerpo humano (palmas, chasquidos, pisadas), lo cual ayudó a identificar la presencia y ausencia de sonido, fomentando la atención auditiva. Asimismo, durante el mes de las infancias, se construyeron cotidiáfonos con materiales descartables para sonorizar canciones, permitiendo que cada estudiante continuara la experiencia musical en el hogar junto a sus familias. Finalmente, la llegada de la primavera propició salidas al aire libre para reconocer sonidos del entorno natural (canto de pájaros, viento, murmullo de árboles), fortaleciendo el contacto sensible con el ambiente.
Aprendizajes y conclusiones
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Para los estudiantes: Se sumaron nuevos conocimientos musicales y se afianzaron los previos, valorando la socialización con el territorio y la comunidad, así como el acompañamiento de las familias.
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Para los educadores: Se fortaleció la adquisición de conocimientos en el área musical, aportando a la solidez del proyecto pedagógico.
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Proyecciones: Para futuras acciones, se planifica incorporar nuevas actividades, instrumentos, danzas típicas y ritmos musicales.
El proyecto generó un impacto positivo, garantizando una participación activa de los estudiantes, las familias y la comunidad en jornadas, actos y festejos. Esta experiencia no solo cumplió con los objetivos académicos, sino que consolidó la música como un vehículo de encuentro, expresión y pertenencia comunitaria.