INTRODUCCIÓN Y CONTEXTO
Durante el mes de marzo de 2025, en la Escuela Nº 975 se implementó una propuesta de Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP) con el propósito de promover la construcción de aprendizajes significativos vinculados al cuidado de la salud y la prevención de enfermedades. El proyecto se desarrolló a partir de la pregunta impulsora: ¿cómo podemos crear y mantener un entorno saludable que prevenga enfermedades y fomente prácticas de higiene en nuestra comunidad?, la cual orientó el proceso de enseñanza y aprendizaje.
Desde la metodología del ABP, se priorizó el trabajo colaborativo, la investigación, la reflexión crítica y la participación activa de los estudiantes, favoreciendo la integración de saberes y el abordaje de problemáticas reales y cercanas a su contexto. Como producto final, y desde el área de Tecnología, los alumnos diseñaron y elaboraron juegos didácticos, tanto individuales como grupales, destinados a consolidar los aprendizajes adquiridos y a difundir, de manera lúdica, prácticas de higiene y hábitos saludables en la comunidad educativa.
Reflexión sobre la instancia del proyecto
El proyecto se inició con la presentación de la pregunta impulsora y el intercambio de ideas previas de los estudiantes sobre la higiene, la salud y la prevención de enfermedades. Las expectativas estuvieron centradas en generar conciencia. Sí, existió una clara coherencia entre la pregunta impulsora, los objetivos propuestos y el producto final.
Se volvería a elegir la misma pregunta impulsora, ya que la misma, aborda una problemática relevante, cercana y significativa para los estudiantes. Como posible modificación, se consideraría ampliar los tiempos de diseño y prueba de los juegos, así como fortalecer instancias de evaluación intermedia, con el fin de optimizar el proceso y enriquecer aún más los resultados obtenidos.
DESARROLLO DE LA EXPERIENCIA
Durante el proceso, los estudiantes trabajaron de manera individual y grupal, tomando decisiones sobre los contenidos a incluir y el formato de los juegos didácticos. Se promovió el trabajo colaborativo, la resolución de problemas y el uso de diferentes recursos tecnológicos para el diseño y elaboración de los productos finales.
Las acciones de socialización se llevaron a cabo mediante instancias de puesta en común dentro del aula, donde los estudiantes compartieron avances, intercambiaron ideas y realizaron ajustes a sus producciones.
La participación de los estudiantes fue activa y sostenida a lo largo de todo el proyecto, mostrando interés, compromiso y responsabilidad en cada una de las etapas. La comunidad educativa acompañó el proceso a través del intercambio con docentes de otras áreas y el apoyo de las familias, quienes colaboraron con materiales y reforzaron en el hogar los hábitos de higiene trabajados en la escuela.
No se contó con la participación directa de agentes externos, pero sí hubo un fuerte trabajo articulado dentro de la institución.
Entre las dificultades surgidas se identificaron diferencias en los ritmos de trabajo y en el manejo de recursos tecnológicos. Estas situaciones fueron abordadas mediante el acompañamiento docente, la reorganización de los grupos y el refuerzo de consignas claras, favoreciendo la inclusión y la participación de todos los estudiantes.
Se destacan como logros significativos el compromiso de los estudiantes, la apropiación de hábitos de higiene y cuidado de la salud, y la elaboración de juegos didácticos como productos finales significativos. Asimismo, se evidenció un avance en el trabajo colaborativo, la autonomía y la capacidad de reflexión, consolidando aprendizajes relevantes y contextualizados.
APRENDIZAJES Y CONCLUSIONES
Durante el desarrollo del proyecto Los docentes profundizaron en estrategias de enseñanza centradas en el estudiante, promoviendo el aprendizaje activo, la autonomía y la participación genuina, así como la integración de contenidos de distintas áreas y el uso de recursos tecnológicos con sentido pedagógico.
En un próximo proyecto se podría profundizar la articulación con instituciones de la comunidad, como centros de salud o profesionales del área, para enriquecer aún más los aprendizajes. Asimismo, se considera pertinente ampliar los tiempos de socialización de los productos finales y generar instancias de evaluación participativa.
Surgen como ideas para futuras implementación de rutinas saludables sostenidas en el tiempo, que involucren activamente a las familias y a la comunidad.
La implementación del proyecto ABP resultó altamente valiosa, ya que favoreció aprendizajes significativos, el compromiso de los estudiantes y una participación activa y responsable. El proyecto contribuyó a fortalecer el vínculo entre la escuela y la comunidad, promoviendo prácticas saludables y una mayor toma de conciencia sobre el cuidado del entorno y de la salud colectiva. A través del trabajo colaborativo y la producción final, los estudiantes se reconocieron como protagonistas de su aprendizaje y agentes de cambio en su comunidad.