INTRODUCCIÓN Y CONTEXTO
El Proyecto de Aprendizaje Basado en Proyectos, titulado «Convivencia escolar: Construyendo un ambiente seguro y respetuoso para todos», se diseñó para atender una problemática detectada en la Escuela N°30, “Domingo Guzmán Silva”, en la localidad de Arroyo Leyes, Región IV. La institución, con una matrícula de 410 alumnos de nivel primario, había identificado un incremento en conflictos interpersonales entre estudiantes, caracterizados por reacciones violentas que generaban un clima escolar de tensión y malestar.
El objetivo general del proyecto fue promover la inclusión y la diversidad dentro del ámbito escolar, fortalecer las relaciones entre pares y con los distintos miembros de la comunidad educativa, y fomentar la valoración del compañerismo y la amistad. La propuesta se desarrolló a lo largo de dos años (2024-2025), involucrando a estudiantes de 4to grado, así como a docentes y directivos.
La pregunta impulsora que orientó el proyecto fue: “¿Cómo podemos promover la convivencia pacífica y saludable en nuestra escuela?”, y los productos finales esperados incluyeron un mural representativo de los aprendizajes y emociones vinculadas a la convivencia, un escrito colaborativo que sistematiza los acuerdos de convivencia elaborados por estudiantes y docentes, y la creación de un Centro de Mediación estudiantil para gestionar conflictos de manera autónoma y responsable.
El proyecto se inició con un diagnóstico institucional que permitió identificar la necesidad de intervenir en la convivencia escolar. Las expectativas iniciales se centraron en desarrollar en los estudiantes habilidades para la mediación, promoviendo la transformación de actitudes reactivas hacia la reflexión, la empatía y la resolución pacífica de conflictos. Entre los principales desafíos se encontraba asegurar la participación sostenida de familias y actores del territorio, así como mantener el compromiso del grado involucrado. La coherencia entre la pregunta impulsora, los objetivos y los productos finales se consolidó, ya que la mediación y los acuerdos representaron respuestas concretas y funcionales al problema identificado. La pregunta impulsora se mantiene como pertinente y movilizadora, y los productos finales siguen siendo válidos; únicamente se incorporaría más sistemáticamente la coevaluación de los mediadores desde el inicio para fortalecer la efectividad del proceso.
DESARROLLO DE LA EXPERIENCIA
El proyecto se implementó de manera escalonada, siguiendo la planificación de 2024 y 2025. Se realizaron acciones concretas como la implementación de programas de resolución de conflictos (rondas de palabra, ruedas de convivencia, tertulias dialógicas y mediaciones estudiantiles), talleres de comunicación efectiva y sesiones colaborativas con el Equipo de Niñez y Género de la localidad. Estas instancias permitieron reflexionar sobre distintas formas de abordar conflictos, su impacto social y la construcción de acuerdos colectivos.
Además, se revisó y actualizó el Acuerdo de Convivencia Escolar, elaborado con la participación activa de estudiantes y docentes, integrando estrategias para la resolución de conflictos y la promoción de la inclusión. Las decisiones pedagógicas priorizaron el desarrollo de habilidades sociales, la práctica de la escucha activa y la utilización de métodos de aprendizaje experiencial, como análisis de textos y diseño colaborativo del mural.
La socialización del proyecto y de sus productos constituyó un momento destacado en la vida escolar. Con motivo del festejo del 133° aniversario de la escuela, se inauguró la Feria de Ciencias, colocando al proyecto de Convivencia como eje central de la celebración. Los estudiantes presentaron el mural y los acuerdos de convivencia, explicando activamente los aprendizajes y experiencias adquiridas. La presentación se complementó con la entrega de folletos informativos a las familias y la realización de charlas participativas, garantizando que los resultados del proyecto trascendieran el aula y promovieran un impacto positivo en toda la comunidad educativa.
La participación de los estudiantes fue fundamental: asumieron roles activos como mediadores y participaron en la elaboración del escrito colaborativo sobre normas de convivencia. La interacción con la comunidad educativa fue muy positiva: las familias respaldaron las acciones, y agentes externos, como la Comuna de Arroyo Leyes y el Equipo de Niñez y Género, aportaron recursos, asesoramiento y talleres prácticos.
Momentos críticos y obstáculos: Inicialmente, algunos estudiantes mostraron resistencia a exponer sus conflictos frente a sus pares, lo que generó tensiones en la dinámica grupal. También se observó que algunos docentes de especialidad y los docentes reemplazantes mostraban resistencia a involucrarse plenamente en las acciones del proyecto, lo que podía afectar la continuidad de las estrategias de mediación. Este desafío se logró superar gracias al acompañamiento del equipo directivo, que brindó orientación, seguimiento y apoyo constante. Se intensificaron los talleres de comunicación efectiva, creando espacios seguros y sostenidos para que estudiantes y docentes pudieran practicar la mediación de manera efectiva y confiable.
Momentos de logro y avances: Entre los logros más destacados se encuentra la instalación exitosa del Centro de Mediación Estudiantil, donde los alumnos aplicaron estrategias de resolución de conflictos y demostraron un dominio creciente del lenguaje específico y de la empatía. El reconocimiento y la valoración del proyecto por parte de la comunidad y de las instituciones locales consolidaron la relevancia social y pedagógica de la iniciativa.
APRENDIZAJES Y CONCLUSIONES
Principales aprendizajes: El equipo docente y directivo comprendió la importancia de la colaboración sistemática con familias y agentes del territorio para potenciar el impacto de la escuela en la comunidad. Estudiantes internalizaron la mediación como herramienta efectiva, desarrollaron habilidades sociales y fortalecieron la capacidad de reflexión y reparación ante conflictos. El proyecto evidenció que la convivencia escolar es un aprendizaje integral que combina aspectos afectivos, éticos y sociales.
Implicaciones futuras: Durante 2025, el proyecto contó con la participación activa de algunos grados, quienes asumieron roles claves como mediadores y protagonistas de la convivencia escolar. Para los próximos ciclos, se espera ampliar la participación a todos los grados y lograr un involucramiento pleno de todos los docentes en la planificación, implementación y seguimiento de las estrategias de resolución de conflictos. Se proyecta consolidar el Comité de Convivencia Escolar, evaluar formalmente el impacto del proyecto y retroalimentar continuamente las prácticas implementadas, asegurando la sostenibilidad y profundización de los avances en convivencia dentro de la escuela.
Síntesis del valor de la experiencia:
La implementación del proyecto transformó la dinámica escolar, generando un entorno más seguro, inclusivo y respetuoso. El estudiantado se convirtió en agente activo del cambio, promoviendo la resolución pacífica de conflictos y la cooperación. Los logros alcanzados evidencian que el proyecto no solo contribuyó al aprendizaje de habilidades socioemocionales y éticas, sino que también fortaleció la participación comunitaria, consolidando la escuela como un espacio de convivencia democrática y saludable.