INTRODUCCIÓN Y CONTEXTO
Dicho proyecto surge de la necesidad de contar con una comunidad que valore y construya vínculos saludables y afectivos que propicien condiciones favorables para el aprendizaje intrainstitucional y la vinculación con otras instituciones.
Cotidianamente pueden observarse situaciones que irrumpen en el escenario escolar de manera abrupta o violenta que nos afectan a todos los implicados en el proceso de enseñanza, como a los sujetos de aprendizaje.
El desafío inicial fue lograr un nivel de involucramiento alto en la construcción, desarrollo y ejecución del mismo.
Al recuperar la pregunta impulsora consideramos que guarda relación con los objetivos planteados por lo que volveríamos a elegir la misma.
Valoramos el compromiso de un grueso del colectivo docente y la colaboración de las familias, que se acercaron, contribuyeron con materiales, brindaron una presencia activa en cada convocatoria. Sí pensamos que se podrían acotar los tiempos en la periodicidad de las reuniones institucionales, temporalizar propuestas y pautar por ciclos tópicos vinculados a la problemática inicial. Además se debería incluir en el plan anual de cada grado el trabajo en ABP facilitando así la implementación a lo largo del año escolar sumando esfuerzos al producto institucional final.
DESARROLLO DE LA EXPERIENCIA
El proyecto fue construido inicialmente por las referentes de ABP y Equipo Directivo, con el ímpetu de responder a la demanda institucional, pero esto generó algunos inconvenientes en la implementación del mismo por no lograr el compromiso total de la comunidad educativa. Algunos actores expresaron su disconformidad por no haber sido partícipes en la elaboración, pese a que hubo instancias de reflexión, de acceso y colaboración colectiva, para generar propuestas situadas viables.
La socialización fue principalmente intrainstitucional, desempeñando un papel central las docentes referentes ya que participaron en la divulgación en plenarias, en el asesoramiento personalizado a colegas, en el aporte de material y recursos de estrategias de implementación; como así también en la difusión del mismo en actos escolares y talleres con las familias. Además se redactaron circulares con material anexo específico para el desarrollo del proceso del producto final.
El alumnado respondió de manera entusiasta y se lograron cambios positivos en los grados donde se implementó estratégica y comprometidamente. Las familias respondieron con prontitud y alegría, aportando los recursos que tenían a su alcance. Sí notamos que se debe profundizar en la participación activa de las áreas de especialidades logrando el trabajo pluridisciplinar para alcanzar la interdisciplinariedad.
Como desacierto podemos señalar que el cronograma de actividades diseñado fue algo ambicioso por la cantidad de propuestas en poco tiempo, y el que no participara el total del personal docente y sobrecargó a los referentes y docentes que sí lo implementaron. Esto provocó que varias actividades fueran desplazadas al siguiente ciclo lectivo.
APRENDIZAJES Y CONCLUSIONES
Como educadores se logró consolidar el trabajo cooperativo, consensuado, articulado y con apertura creciente a la comunidad. Se evidenciaron resultados en las conductas asertivas alcanzadas. Los estudiantes lograron mejorar el clima áulico, utilizando el diálogo para resolver conflictos, regulando emociones propias e interviniendo positivamente en situaciones conflictivas, recurriendo a la ayuda del adulto responsable presente.
Para el próximo proyecto pensamos reformular el actual a fin de alcanzar plenamente los objetivos planteados inicialmente de manera institucional. Para esto consideramos optimizar los tiempos y propuestas, lograr mayor compromiso de las especialidades asignando un referente de cada área para el acompañamiento del proceso de implementación. Además se deberá incluir instancias de coevaluación procesual que posibiliten la flexibilización y el progreso del proyecto, utilizando instrumentos de evaluación como listas de cotejo o rúbricas con criterios e indicadores que aporten valoraciones alcanzadas.
Se impulsó el aprendizaje y se alcanzó una fuerte participación del estudiantado en los grados donde se implementó el ABP, evidenciando cambios positivamente notorios. Consideramos de importancia seguir reforzando el involucramiento de toda la comunidad educativa.