Narrativa – Sueño con pintar. Pinto mis sueños

INTRODUCCIÓN Y CONTEXTO

Donde los sueños empiezan a dibujarse….
El proyecto “Sueño con pintar. Pinto mis sueños” se desarrolló con el grupo de niños y niñas de 3 años que asisten al anexo del Jardín, un espacio amplio, accesible y directamente conectado con el parque de juegos infantiles. Este entorno, rico en luz natural y rincones que invitan a la exploración, ofreció las condiciones ideales para promover la expresión artística en la primera infancia.
El parque infantil, con su diversidad de colores, texturas y estructuras, se transformó en un escenario inspirador donde las niñas y niños pudieron vivenciar el arte como una experiencia significativa descubriendo que no solo se observa sino también se siente, se juega y se sueña.
La propuesta evidenció un alto nivel de participación, curiosidad y disfrute por parte del grupo, se mostraron motivados, seguros y dispuestos a experimentar. El entorno actuó como un verdadero mediador, facilitando experiencias sensoriales que enriquecieron el proceso creativo y promovieron valiosos aprendizajes.

Un espacio donde florece la curiosidad…
La pregunta impulsora, “¿Cómo podemos hacer una obra de arte plástica y visual?” invitó y desafío a los estudiantes a convertirse en protagonistas de un proceso de descubrimiento para investigar, experimentar, debatir y producir, comprender, transformar, despertar la curiosidad, explorar, indagar y construir conocimientos de manera activa buscando soluciones creativas.
A partir de este interrogante surgieron las primeras exploraciones visuales como el recorrido por el barrio del jardín y sus espacios cercanos, propuesta que despertó la curiosidad para buscar, observar y analizar diferentes murales lo que permitió un acercamiento al arte urbano de manera vivencial, donde descubrieron colores, formas, estilos, significados presentes en las paredes que forman parte del entorno cotidiano. Este espacio fue una oportunidad para fortalecer la capacidad de atención y la apreciación estética.

 

DESARROLLO DE LA EXPERIENCIA

Para profundizar esta experiencia, el grupo participó de exploraciones sensoriales: tocaron las paredes con las manos mojadas, recorrieron con sus dedos los diferentes diseños y jugaron a arrojar agua sobre las superficies. También se anexaron elementos mojados como esponjas, rodillos, pinceles y paños de tela, para corroborar si se modificaban o no las texturas y los colores, incluso se aprovecharon los días de lluvia para descubrir si algún mural cambiaba la apariencia con el efecto del agua.
Se amplió este aprendizaje mediante la colaboración de las familias, quienes compartieron relatos escritos acerca de diferentes lugares de la ciudad donde se pueden apreciar murales: aporte que permitió que las niñas y los niños conectaran sus observaciones con otras experiencias y espacios urbanos, enriqueciendo la comprensión del arte como un fenómeno presente en la vida cotidiana.
En conjunto, mediante los recorridos, las exploraciones sensoriales ofrecieron la posibilidad de vivenciar el arte desde múltiples sentidos, reflexionar sobre el entorno y reconocer que los murales no solo decoran, sino que cuentan historias, transmiten emociones y transforman los espacios que habitamos.
La colaboración de las familias enriqueció el proyecto y fortaleció el vínculo escuela–hogar, potenciando la construcción colectiva de los aprendizajes.
Recibir en nuestra sala a artista plástica local, fue un encuentro muy significativo Desde el primer momento, la presencia de la artista despertó curiosidad y entusiasmo; sus obras expuestas fueron motivo de observación, diálogo y descripción, invitando a los pequeños a expresar lo que veían, sentían y podían imaginar a partir de los colores, formas y texturas presentes en cada pieza.
En esta experiencia grupalmente se exploraron materiales y herramientas como pinceles de diferentes tamaños, óleos, acuarelas, estecas, lienzos y madera como superficie de soporte. Cada elemento invitó a descubrir su función, propósito y aporte a la creación de una obra.
Además, la artista compartió los pasos previos para realizar un mural, mostrando cómo se diseña, se planifica y se organiza una intervención artística. Los estudiantes observaron con interés cómo se prepara la superficie, cómo se bosquejan los diseños y cómo se elige la técnica según el efecto que se desea lograr
Los resultados obtenidos fueron muy enriquecedores: los niños conocieron distintos tipos de soportes donde se puede realizar una obra, como madera y lienzo, y aprendieron sobre las técnicas, procesos y materiales que se utilizan en la creación plástica. Este encuentro no solo acercó a los niños al mundo del arte desde una perspectiva práctica y vivencial, sino que también fortaleció su curiosidad, su capacidad de observación y su comprensión de que la creación artística es un proceso que combina planificación, experimentación y expresión personal.
Desafíos que abrazamos juntos…
Durante la implementación del proyecto surgieron algunos desafíos que reflejan tanto las características del grupo como la complejidad de trabajar con propuestas artísticas colectivas a esta edad:
Atención y concentración: Mantener a los niños y niñas enfocados en una misma actividad durante períodos prolongados resultó complejo, dado que a los 3 años predominan los intereses momentáneos y el juego libre. Esto exigió organizar tiempos breves y variados, alternando exploración, movimiento y pausas activas
Coordinación y trabajo colectivo: Lograr que todos colaboraran en la creación del mural requirió acompañamiento constante, mediación de conflictos y estrategias para que cada niño tuviera su espacio de intervención sin interferir con los demás.
Manejo de materiales y seguridad: La manipulación de pinturas, pinceles, rodillos y otros elementos necesitó supervisión continua, garantizando que los niños pudieran experimentar de forma libre pero segura, respetando los límites de cuidado del material y del espacio.
A pesar de estos desafíos, el grupo logró superar los obstáculos con mediaciones docente, planificación flexible y estrategias de acompañamiento, demostrando que la experimentación artística en la primera infancia es un proceso enriquecedor, aunque requiere atención, adaptación y sensibilidad a las necesidades de cada niño y niña.

 

APRENDIZAJES Y CONCLUSIONES

Pequeñas semillas de grandes aprendizajes…

El enfoque pedagógico ABP permitió evidenciar que cuando se habilitan experiencias auténticas de expresión visual, las infancias no solo producen arte: construyen aprendizajes profundos, fortalecen vínculos y vivencian conocimientos sobre el lenguaje visual fortaleciendo de esta manera habilidades blandas como el trabajo en equipo, la escucha activa, la planificación conjunta y la toma de decisiones.
a través de la creatividad.
En el camino recorrido, se pudo apreciar cómo las Artes Visuales se transformaron en un espacio privilegiado para que las niñas y los niños exploraran nuevas formas de expresión y reconociéndose como parte de un proceso artístico compartido. Desde las primeras actividades de observación y experimentación hasta las instancias finales de creación colectiva el grupo se involucró disfrutando de las Artes Visuales como un ámbito relevante para explorar nuevas formas de expresión.
La elaboración del mural como producto final representó un momento culminante que integró todo lo vivido. A medida que avanzaban en su construcción, se evidenció un compromiso creciente: los niños y niñas no solo pintaban, sino que aportaban ideas, justificaban elecciones de colores y formas, negociaban espacios y colaboraban para lograr un resultado armónico. Intervenir un espacio concreto del jardín les permitió experimentar el arte como una acción transformadora, capaz de cambiar el entorno y dejar una huella visible de su paso.
El proyecto dejó en el grupo aprendizajes que trascienden lo plástico y lo visual. Fortaleció su autonomía, promovió la exploración sensorial, impulsó la creatividad espontánea y reafirmó el valor de habitar activamente los espacios educativos. El mural final, visible, colorido, se convierte así en un testimonio de su proceso, de su capacidad de transformar su entorno y de la potencia expresiva que emerge cuando se confía en las posibilidades creativas de la primera infancia.
Recuperando el objetivo general del proyecto se puede apreciar que los estudiantes lograron acercarse al arte desde la sensibilidad, explorando colores, texturas y formas con interés y disfrute. A través del juego, la observación y la expresión artística, se fortaleció su capacidad de mirar, sentir y crear.
En suma, la experiencia confirma que los niños y niñas de 3 años, cuando cuentan con oportunidades ricas y significativas, pueden ser protagonistas de proyectos que integran arte, juego, pensamiento y comunidad, dejando huellas que perduran más allá del producto final.

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Establecimiento

Imagen del autor

JARDIN DE INFANTES NUCLEADO NRO 203 "ALBERTO MAIZTEGUI"

Región 9
SAN GUILLERMO-SAN CRISTOBAL

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