INTRODUCCIÓN Y CONTEXTO
La relación entre la pregunta impulsora, los objetivos planteados y el producto final obtenido fue claramente coherente. La iniciativa partió de una problemática real y cercana a la comunidad: la necesidad de promover conciencia ambiental y fomentar el reciclaje responsable, particularmente del aluminio, un material altamente reciclable y de uso cotidiano.
A partir de esa pregunta guÃa: ¿Cómo transformar un residuo común en un recurso educativo? se establecieron objetivos directamente vinculados con esta inquietud:
Concientizar a la comunidad acerca de la reducción, reutilización y reciclaje del aluminio.
Aplicar saberes técnicos especÃficos de la escuela técnica, como fundición y mecanizado.
Diseñar y crear objetos útiles, transformando el aluminio reciclado en materiales educativos o lúdicos.
El producto final (la fabricación de canastos para recolección y la posterior elaboración de objetos y juegos didácticos a partir del aluminio fundido) responde de manera directa y lógica a la pregunta impulsora y a los objetivos iniciales.
El proceso completo se mantuvo alineado, ya que:
La campaña de recolección se vincula con la concientización ambiental.
La fundición y el mecanizado responden al uso de saberes técnicos propios del campo profesional de los estudiantes.
La creación de objetos de valor educativo refleja el propósito de transformar un residuo en un recurso significativo.
En sÃntesis, el Proyecto mantuvo una coherencia integral entre lo que se preguntó, lo que se propuso y lo que finalmente se logró, articulando Educación Técnica, compromiso ambiental y producción concreta.
DESARROLLO DE LA EXPERIENCIA
Proceso y acciones:
El Proyecto se desarrolló en distintas fases articuladas entre sÃ. En primer lugar, se identificó la necesidad de promover la conciencia ambiental en la comunidad educativa y se decidió centrar la iniciativa en el reciclaje de aluminio, un material de uso cotidiano y totalmente reciclable.
Posteriormente, los estudiantes comenzaron con el diseño y la fabricación de canastos de recolección, utilizando saberes propios de la formación técnica. Esta etapa implicó la toma de decisiones sobre materiales, medidas, seguridad y procedimientos de manufactura.
Una vez instalados los canastos en la escuela y en otras instituciones locales, se dio inicio a la campaña de recolección de latas, actividad que requirió organización, distribución de responsabilidades y sistematización de registros.
En la etapa siguiente, el aluminio recuperado fue utilizado como insumo para los trabajos de fundición, donde los estudiantes aplicaron conocimientos de mecanizado, moldeado y producción. Finalmente, se avanzó hacia la creación de objetos lúdicos y didácticos, transformando el aluminio fundido en productos educativos de valor comunitario.
Socialización:
La socialización del Proyecto se realizó de forma continua y progresiva. Se comunicaron las acciones mediante cartelerÃa interna, charlas informativas y publicaciones institucionales. Además, se presentaron los objetivos y avances en reuniones con docentes y autoridades escolares, promoviendo la apropiación colectiva.
Al concluir la fabricación de los canastos y los primeros objetos elaborados en aluminio, se realizaron instancias de puesta en común, donde los estudiantes expusieron su proceso de trabajo, fundamentaron las decisiones tomadas y compartieron los resultados con la comunidad educativa y con instituciones que colaboraron con la recolección.
Participación de estudiantes y de la comunidad educativa:
La participación estudiantil fue activa, constante y significativa. Los alumnos estuvieron involucrados en todas las etapas: Diseño de canastos, fabricación de horno de fundición casero, recolección de latas, fundición y creación de objetos. Asumieron roles técnicos y organizativos, tomando decisiones y resolviendo problemas reales del proceso productivo.
La comunidad educativa también tuvo un rol importante. Docentes, directivos y auxiliares apoyaron la campaña de concientización y colaboraron con la recolección. Asimismo, se generaron interacciones con la comunidad local, especialmente con comercios y familias que aportaron material reciclable.
Participaron agentes externos vinculados a la gestión ambiental y al reciclaje, quienes aportaron orientaciones especÃficas sobre buenas prácticas y seguridad.
Momentos crÃticos / obstáculos:
Durante el desarrollo del Proyecto surgieron algunos desafÃos, entre ellos:
La variabilidad en la cantidad de material recolectado, lo que exigió reforzar la campaña y ampliar la difusión.
Dificultades técnicas propias de la fundición y el mecanizado, especialmente en el manejo de temperaturas, moldes y seguridad.
La necesidad de ajustar tiempos y coordinar tareas para compatibilizar el proyecto con el ritmo escolar.
Estos obstáculos fueron abordados mediante la reorganización interna del grupo, la consulta a docentes especialistas y la revisión de procedimientos para mejorar la eficiencia y la seguridad.
Momentos de logro / avances:
Los momentos más relevantes se vincularon con:
El éxito de la campaña de concientización, que tuvo una buena recepción en la comunidad local.
La fabricación de los canastos de recolección, horno de fundición, que implicó la aplicación de saberes técnicos en una situación real.
El logro de fundir el aluminio recolectado y transformarlo en objetos didácticos concretos, lo cual generó orgullo y sentido de logro entre los estudiantes.
La apropiación del proyecto por parte de la institución, reconociendo el valor educativo, ambiental y social de la propuesta.
APRENDIZAJES Y CONCLUSIONES
Durante el desarrollo del Proyecto, tanto estudiantes como educadores obtuvieron aprendizajes significativos en múltiples dimensiones.
Los estudiantes profundizaron sus conocimientos técnicos en fundición, mecanizado, diseño y fabricación, aplicando contenidos propios de la formación profesional en situaciones reales. Asimismo, fortalecieron habilidades de trabajo colaborativo, organización, comunicación y toma de decisiones.
En el plano actitudinal, lograron comprender la importancia del cuidado ambiental, la reducción de residuos y el valor del reciclaje como práctica comunitaria.
Para los educadores, el Proyecto permitió revisar estrategias de enseñanza, integrar áreas disciplinares y trabajar desde una lógica de aprendizaje basado en proyectos, donde los estudiantes se vuelven protagonistas activos del proceso.
Implicaciones futuras:
A partir de esta experiencia surgen diversas ideas para próximos Proyectos. En una futura edición, serÃa valioso ampliar la red de instituciones que colaboran con la recolección de aluminio y fortalecer las instancias de sensibilización ambiental desde el inicio.
También se podrÃa incorporar la elaboración de nuevos productos a partir del aluminio fundido, diversificando las posibilidades creativas y técnicas. Otra propuesta futura consiste en sistematizar más herramientas digitales para registrar avances y mejorar la comunicación entre los grupos de trabajo.
Además, se plantea la posibilidad de vincular el Proyecto con actores externos, como empresas de reciclaje o instituciones ambientales, para enriquecer el impacto y ampliar los aprendizajes.
SÃntesis del valor de la experiencia:
El Proyecto demostró un alto valor pedagógico y comunitario. Su implementación permitió vincular teorÃa y práctica, promover el aprendizaje significativo y desarrollar competencias técnicas y socioemocionales en los estudiantes.
Contribuyó de manera decisiva a impulsar la participación estudiantil y fortalecer la relación de la escuela con su comunidad, ya que las acciones de recolección y concientización involucraron a familias, comercios e instituciones locales.
La experiencia evidenció que los Proyectos con propósito real generan motivación, compromiso y sentido de pertenencia, posicionando a la escuela técnica como un actor activo en la promoción del cuidado del ambiente y el desarrollo comunitario.
Este proceso permitió tender un valioso puente entre los tres niveles educativos, promoviendo el intercambio de saberes, el trabajo colaborativo y el sentido de comunidad. Los estudiantes de la escuela técnica asumieron un rol solidario y profesional, mientras que los niños del nivel inicial y primario se convirtieron en protagonistas al recibir materiales especialmente pensados para favorecer su aprendizaje y su juego.
Gracias a la calidad del Proyecto y al compromiso demostrado, la propuesta fue seleccionada para participar en la Feria de Ciencias de la ciudad de Santa Fe, donde obtuvo dos menciones destacadas. Esta experiencia no solo enriqueció la formación técnica y humana de los estudiantes, sino que también permitió traer nuevas ideas, aprendizajes y perspectivas, fortaleciendo el espÃritu innovador de la institución.
El Proyecto de fundición se consolidó, asÃ, como una oportunidad educativa integral: permitió articular niveles, vincular la escuela con su comunidad, promover el aprendizaje por proyectos y poner en valor el trabajo colaborativo como motor de transformación.