Narrativa – Apostemos a una convivencia pacífica

INTRODUCCIÓN Y CONTEXTO

El proyecto de convivencia surgió a partir de la necesidad de fortalecer los vínculos entre los estudiantes y promover un clima escolar más respetuoso, empático y colaborativo. Las expectativas iniciales apuntaban a generar espacios de diálogo, construir acuerdos compartidos y disminuir situaciones de conflicto que interferían en el bienestar dentro del aula. Entre los principales desafíos se encontraban la diversidad de grupos, las distintas formas de comunicación entre los estudiantes y la necesidad de sostener una participación activa de toda la comunidad educativa.
La pregunta impulsora —¿Cómo podemos mejorar la convivencia en la escuela para que todos nos sintamos parte?— se relacionó de manera coherente con los objetivos planteados: favorecer la comunicación respetuosa, resolver conflictos de manera pacífica y promover el trabajo cooperativo.
Si tuviéramos que iniciar nuevamente el proyecto, volveríamos a elegir la misma pregunta impulsora, ya que permitió abrir múltiples caminos de exploración y dio lugar a una participación genuina por parte de los estudiantes, sus familias e instituciones. Sin embargo, quizás modificaríamos la forma de registrar los avances, incorporando dispositivos más sistemáticos que permitan recuperar las voces de todos los grupos de manera más equilibrada.

DESARROLLO DE LA EXPERIENCIA

Durante el desarrollo del proyecto se llevaron a cabo diferentes actividades que involucraron a toda la comunidad educativa e instituciones intermedias con el objetivo de trabajar en red y revalorizar el trabajo en equipo. Algunas de las instancias claves fueron los Talleres Institucionales con las Familias, donde se ahondó en los Acuerdos de Convivencia.
El producto final, que consistió en una Feria de Convivencia, fue el cierre ideal para finalizar un año arduo de trabajo, manteniendo coherencia con la pregunta inicial, ya que permitió visibilizar aquello que los estudiantes habían reflexionado, trabajado y consensuado durante el proceso.
Respecto del producto final, también lo repetiríamos, aunque sumaríamos la apertura de la feria a la participación activa de otras instituciones, para favorecer mayor apropiación del trabajo por parte de toda la comunidad. Valoramos especialmente el proceso de diálogo, reflexión y escucha que se generó.
A lo largo del ciclo lectivo se desarrollaron diversas acciones concretas para abordar la convivencia. Entre ellas, se realizaron rondas de diálogo semanales, análisis de situaciones cotidianas, dramatizaciones de posibles conflictos y búsqueda colectiva de soluciones. Además, cada grupo elaboró sus propios compromisos, que luego se pusieron en común con los demás grados para construir acuerdos compartidos. Se implementaron también dinámicas cooperativas, talleres integrados para Construir Acuerdos. Jornadas Institucionales con el fin de construir los Acuerdos de Convivencia mediante ámbitos de experiencias y la búsqueda de compromisos familiares. Talleres a cargo de profesionales del Samco local y de la esc. especial Nro. 2040 sobre límites para alumnos y familiares. Participación en diferentes encuentros deportivos, entre otros. Las decisiones metodológicas se basaron en promover la participación activa, el respeto por la palabra de los otros y el aprendizaje a partir de situaciones reales. La escucha atenta y la mediación docente fueron claves para que los estudiantes pudieran expresar sus emociones y proponer alternativas de mejora
La participación de los estudiantes fue muy activa. En general, se mostraron interesados en debatir y en aportar ideas para mejorar el clima escolar. La comunidad educativa acompañó el proceso a través de reuniones, intercambios y aportes puntuales, especialmente en la etapa final de socialización. En algunas actividades participaron agentes externos, como referentes de instituciones de la localidad y/o deportivas, culturales, lo que enriqueció la mirada y permitió ampliar recursos.
Entre los momentos críticos se encuentran algunas dificultades para sostener la regularidad de las reuniones debido a los tiempos institucionales, así como la resistencia inicial de algunos estudiantes a expresar emociones o revisar sus conductas. También surgieron tensiones en grupos que atravesaban conflictos previos, lo que requirió una intervención docente más intensiva y estrategias específicas de acompañamiento. A pesar de ello, el proyecto permitió transformar estas dificultades en oportunidades de aprendizaje y fortalecimiento del grupo.

APRENDIZAJES Y CONCLUSIONES

La repercusión dentro de la institución fue positiva: se observaron mejoras en la comunicación, mayor conciencia sobre las propias acciones y un compromiso creciente por sostener prácticas de convivencia saludables.
La idea es continuar en el ciclo 2026 con el objetivo de reforzar, profundizar lo trabajado. Si bien la estructura general del proyecto mantiene la misma línea de trabajo, ya que responde a las necesidades institucionales, se incorporan nuevas actividades, y se revisa el mismo de manera continua, reformulando estrategias y espacios de participación con el fin de profundizar los logros alcanzados, fortalecer la implicación de estudiantes docentes y ampliar la articulación con las familias.
De este modo, la continuidad del proyecto no implica una repetición, sino una consolidación y enriquecimiento de acciones ya iniciadas, construyendo una escuela donde la escucha y la cooperación sean pilares fundamentales de la convivencia.

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Establecimiento

Imagen del autor

ESCUELA NRO 357 "BERNARDINO RIVADAVIA"

Región 4
SAN CARLOS NORTE

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